¿La
culpa fue de la moto?
Día a día perdemos seres queridos, amigos y familiares a causa de la violencia que se vive en nuestro país de la cual todos y cada uno somos víctimas, de una impunidad que se apodera de nuestras ganas de venganza por que otro ser humano nos haga sufrir quitándonos una parte de nuestro ser.
Rubén Darío Suarez Torres, más conocido como chiky, era un joven de 21 años el cual tuve el placer de conocer hace menos de dos años. Apasionado al fútbol, un poco "aletoso" al jugarlo como se dice, le encantaba la música, sobretodo el Reggaetón, cosa que no compartíamos. Era alto, casi el doble que yo, bueno, no tanto. Daba gran alegría compartir el turno de trabajo con él, era mi amigo, mi confidente, era el que cuando salíamos a almorzar me decía "¿-Papi no trajo ensalada-?, -yo le doy que mi abuela me empaco hoy la de remolacha que tanto le gusta-"; era el de los "parches" para arroyo hondo los viernes, era mi socio, hacíamos chivas rumberas y rifas constantemente para "no estar asados, como me decía". Ingreso a trabajar a la compañía cuando yo ya llevaba un año, era muy tímido en cuestión de mujeres y amaba a su novia Laura de una manera bastante fuerte, era su centro y me decía que él quería tener un trabajo estable porque quería cosas a futuro con ella. A veces en son de recocha, al ver una chica que le gustara me decía "-Pato, yo quiero ahí-", y yo con mi picardía que nunca he podido dejar de reflejar le respondía "-ataque que le copian-", a las chicas con las que tenía más confianza, les lanzaba un beso y les decía "-Voy de segundo ahí-", ellas lo abrazaban y sonreían, con una alegría que a veces se volvía un si.
Empezó a volverse muy popular, era el papi del call center. Después de comprar su moto Honda azul, freno de disco y rines de lujo, ya no había quien lo parara. En cada fiesta o salida tenía su diosa, la que lo iba a querer esa noche. En una de sus salidas conoció a María Fernanda Revelo o "Mafe", una chica de 1.69 de alto, caderas anchas, cabello negro y hasta la cintura, no más de 22 años y una sonrisa que te hacia desearla, si mal no recuerdo, olía todo el tiempo a esa loción CanCan, cosa que enloquecía a Chiky. Cuando la nombraba decía que era “El amor de su vida", la que lo trasnochaba, aunque pensaba que era muy poco para ella. Yo me reía y decía "-compadre dígale, ¿qué puede perder?-", el me miraba me tocaba el hombro, sonreía y me decía "-Jhon dieguito dígale que me encanta-".
Un día de tantos, mi amigo escribió una nota donde apuntaba su nombre y número de teléfono, y una carita feliz que siempre dejaba en sus escritos, hasta en los más importantes. Me encargó que se la entregara a "mafe" y que no lo hiciera cuando él estuviera porque si no se iba a morir de la pena y no sería capaz de mirarla; yo como siempre, haciendo las cosas al revés, me fui inmediatamente y se la entregue. Pude ver como se reía con una picardía inocente pero a la vez atrevida, al saber que ese chico tímido se había decidido a tener un contacto con ella, uno de tantos que tendrían. Pues bien, rápidamente tomó una pequeña hoja de una libreta y escribió sus datos. Pasaron algunos meses, muchos momentos y chiky y yo ya no teníamos mucho contacto, puesto que yo había sido seleccionado en una convocatoria para el cargo de analista y él seguía en el call center contestando llamadas para la operación de Perú y llenando de chistes las mañanas. Solo nos veíamos cuando iba a sacar algunas copias o a revisar algún proceso, el me llamaba a su escritorio y me decía "-Pato, estoy saliendo con Mafe hace unos meses, pero adivina.... tiene novio y es de acá-". Yo me reía con un poco de preocupación y le preguntaba por Laura que según el, era la mujer con la que quería un futuro, y lo único que decía era "-Ah yo sé pero es que con Mafe la paso muy rico-". yo no estuve de acuerdo con esa información pero no le dije nada porque antes que nada era mi amigo y por esa razón lo aceptaba y apoyaba de manera incondicional. El tiempo seguía pasando y la distancia por el trabajo crecía día a día, ya ni nos veíamos, ni sabíamos el uno del otro.
No eran las 9 de la mañana del 4 de septiembre cuando mi teléfono me despertó, no conteste, pero aun así seguía repicando insistentemente. Al tomar la llamada, escuche a mi compañera Karen como sollozaba y con palabras cortadas me decía “Diego, lo mataron, mataron a Rubén”.Con una respuesta cruda y poco coherente le dije "-¿de qué hablas, a cual Rubén?" ; cuando me dijo que era chiky, mi amigo del alma, el que no le hacía daño a nadie, la persona más noble que conocía, el chico aquel lleno de sueños, el que me daba almuerzo cuando yo no llevaba, el que me regañaba por qué no escuchaba reggaetón. Ese, mi hermano, mi compañero. Me levante un poco preocupado por qué no sentía nada, ni rabia, ni miedo, ni tristeza, ni alegría, solo era un nada que me invadía. Corrí a mi computador, abrí mi Facebook y empecé a ver como en poco tiempo su página se inundaba de comentarios de su fallecimiento y de mensajes de dolor, yo no hacia si no ver sus fotos y sonreír como si todo fuera mentira, no sé, tal vez es una manera psicológica de reaccionar ante algo tan inesperado y tan “grotesco”, o simplemente no lo quería aceptar, no sé, en serio no lo sé.
Al llegar a su casa solo veía dolor, percibía indignación, y una rabia con la vida misma y hasta con el propio Dios por habérselo llevado de esa manera. Al ver a su mamá doña Martha, la señora que cuando me veía me decía "-Hola mejor amigo de Rubén-"; estaba destruida, yo creo que el dolor que sentía solo se compara con el de un hijo al perder a su madre. En ese momento no pude mas y rompí en llanto como un niño cuando se siente insultado, como si hubiese sentido el dolor más grande del mundo. Como en todo momento social, de dolor pero social, la gente hacia sus comentarios. Decían que lo habían asesinado dejando a una mujer en el barrio floralia a eso de las cuatro ó cinco de la mañana, después de una noche de rumba; algunas personas sorprendidas se preguntaban, cual mujer, pero yo si sabía, era "Mafe" la chica de 1.69 de alto, caderas anchas, cabello negro y hasta la cintura, la que no tenía más de 22 años y una sonrisa que te hacia desearla. Se decía que irresponsablemente andaba en su moto, y que dos tipos ignorantes que la vida de otro ser humano se respeta, que todos somos iguales, que nadie es más que nadie y que solo Dios tiene ese derecho, le arrebataron su vida, su ser, sus ganas de vivir, y a nosotros su presencia, que hoy en día no superamos su ausencia. Muchos en sus comentarios sin validez y mal argumentados decían que todo era por culpa de estar en la calle tan tarde, de estar con mujeres ajenas, de estar en un barrio que no conocía, otros hasta llegaron a afirmar que la culpa fue de la moto. Pues bien, ya nada importa, solo sé que él no está, y que nunca más lo veré, por lo menos en esta tierra, este mundo que está lleno de irrespeto por la vida, en el que es más importante un objeto que nuestra humanidad, en este planeta donde hay personas con tal negligencia que prefieren quitar antes que conseguir, llegando a tal punto de cegar la vida de un individuo y con ella todo un mundo. ¿Que pienso yo?, que no es culpa de nada ni de nadie, solo estaba en el momento equivocado, a la hora equivocada.
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