La realidad humana.
Me levante a las 5:14 de la mañana para llevar a cabo mi
rutina, esa, que se hace larga muchas veces aburridora y con algunos
contratiempos, los cuales en la mayor parte del tiempo se convierten en un gran
trampolín para saltar al siguiente paso, subir el próximo escalón o adquirir más
experiencia en mi vida.
Constantemente me llenan de información como “alcanzar el
éxito”, “pazos para llegar a la meta propuesta”. La verdad no quiero hablar de
ese tema ahora, quiero hablar de la realidad, mostrarle a usted que la vida está llena de sacrificios y luchas
constantes, si no es así, fíjese en la biblia, cada uno de los personajes allí
mencionados tuvo el suyo.
“Para la muestra un botón” quisiera hablar de Nuestro Señor
Jesucristo, según lo que muestra la historia es el Mesías, el hijo de Dios, creador
de todo lo que usted ve en la
actualidad, lo que me hace pensar en que siendo todo, se convirtió en nada, es
decir ese fue su sacrificio, el que permitió que usted, que yo y todos los que
considere importantes estemos vivos.
A pesar de contar con el respaldo total de su padre, también
sintió temor al enfrentarse a este mundo cruel que lo despejo de la vida, a
pesar de que tenía vida eterna, sintió dolor, pero no carnal, si no dolor al
ver como sus hermanos podían quitarle la vida a un igual. Fue por ello, pienso
yo, que derramo lágrimas en la cruz del
monte Gólgota.
Si no quiere de referencia la “Palabra Sagrada”, mírese en
un espejo, sitúese en los tiempos de sus antepasados y por un momento piense,
¿Qué debieron hacer ellos para que usted este en este momento y en este tiempo? Yo lo he hecho y primero que todo acepto que fui elegido por
Dios para estar en esta hermosa tierra, ser parte de una familia que es
espectacular por cada uno de sus integrantes; que no es casualidad ni mucho
menos “evolución” que yo sea un ser racional, tenga gustos específicos como por
ejemplo el fútbol, las mujeres, soñar con
ganarme el baloto o mejor aún, que alguien me regale un carro con el
maletero lleno de dinero. Es allí donde depende de mí sí me quedo soñando toda
la vida, o me bajo de esa nube y me doy cuenta que debo trabajar y salir a buscar
el sustento para mi familia, hacer mi “sacrificio” (que no es nada comparado al
de Jesucristo), porque a menos que mis fantasías poco probables se cumplan, soy
el único encargado de escribir mi futuro, de Querer día a día sobresalir y ser alguien en
esta “verraca” vida que a veces es tan difícil y muchas veces cruel pero al
fin, es mi vida y le doy las gracias a Dios por ella.
Mi familia me lo enseño
y la vida me lo ha ido mostrando, la palabra de Dios también lo
menciona, “El que no trabaja, que no coma”. Quisiera que usted, apreciado
lector también lo entienda a su manera, pero lo que está claro es que “si
quiero que las cosas se den, debo actuar con mucha fuerza, y esta debe estar
acompañada de mucha sabiduría, como lo dice en la biblia, “la fe sin obras es
muerta”.
Por ultimo quisiera tomarme el atrevimiento de mostrarle que todos nuestros actos tienen consecuencias, y solo en nuestras manos esta si
queremos que sean buenas o malas y cuales aplicar a nuestras vidas. Hay una
frase que aprendí cuando preste el Servicio Militar, la cual considero que
marco mi vida: “Solo tienes una oportunidad para dar una buena impresión”. Esto
solo significa que nuestro día a día tenemos que inyectarle eso que lo haga excelente, llámelo como desee, carisma, actitud, vibra, chispa o alegría pero
¡hágalo! Y se dará cuenta que su vida avanza mejor y estará preparado siempre
para dar la más grandiosa impresión a todos los que se crucen en su vida.
Son las 11:00 de la noche y he atendido todos mis asuntos
laborales, familiares, matrimoniales y personales. Miro hacia el cielo y doy
las gracias una vez más a mi creador por prestarme la vida y todo lo que en
ella disfruto, incluyendo mis problemas. Al día siguiente percibo que con esta
manera de ver la vida, mi día se vuelve un privilegio y quiero explotar al
máximo.