así sí se aprende
Cuando
decidí dejar de estudiar Ingeniería Industrial para ingresar a Comunicación Social, pues bien, me encontré
con una serie de obstáculos económicos, además de cuál era la mejor universidad
para hacerlo. En estos dos aprietos encontré que habían buenas universidades
pero demasiado costosas, y sitios
económicos pero no tan buenos y me hacían dudar por su trayectoria; en la
búsqueda de mi conocimiento y preocupado por no tener un sitio establecido, me
encontré con la educación a distancia, algo totalmente nuevo para mí, que al
principio me hizo dudar, me creó cierto grado de desconfianza, y una pregunta
que podría asegurar, todos sus usuarios en algún momento se la plantearon:
“’¿así si se aprende?”.
En
mis consultas sobre este “método de aprendizaje”, encontré que empezó a
practicarse a gran escala en los años 70, aunque la tecnología y los medios con
los que se contaban en dicha época eran bastante limitados. Se hacía por medio de material escrito denominado auto
instruccional y una que otra ayuda audiovisual, aunque en muchos casos se
contaba con la televisión educativa. Allí el usuario
se inscribía, recogía sus materiales educativos y podía recibir consultorías y
tutorías. Esa era la forma más sofisticada de ofrecer programas a distancia en
aquella época, aunque la otra posibilidad entonces existente era valerse de la
correspondencia, en aquellos países donde funcionaba bien el correo. Los
contactos entre estudiante y tutor eran bastantes limitados, y ni hablar de la
relación entre estudiantes ya que solo se daba presencialmente. Con todo esto
mi mente hizo una pequeña reflexión: si muchas personas de esta época
alcanzaron su carrera y de mas logros con tan “poca ayuda”, ¿será que tenemos
excusa los de esta década?
Hoy
en día como usuario de la educación a distancia de la Universidad Nacional
Abierta y a Distancia (UNAD), podría decir que la característica de esta
modalidad es la flexibilidad de horarios y la oportunidad de desarrollar una
autodisciplina que en el sistema tradicional es más difícil de lograr; el
conocimiento y uso apropiado de muchas
herramientas de Internet como lo son, el correo, redes sociales, Blogs y demás;
me da un espacio para una autoevaluación y la oportunidad de saber constantemente
si estoy aprendiendo o no; también he ido desarrollando un nivel de lectura y
escritura con el que antes no contaba y en el sistema tradicional no veía la
necesidad ya que prefería quedarme solo con la información brindada por el
profesor y no indagar mas allá.. Algo muy importante que quiero destacar de lo
evidenciado en la educación a distancia, es la posibilidad de que los temas trabajados
los puedo estudiar más a fondo, utilizando el internet o bibliotecas virtuales,
ya que todo lo tengo a un “click”; cosas
que no aprovechaba mucho en el otro sistema, ya que la biblioteca quedaba a
tres pisos de mi salón, entonces el poco tiempo y la motivación no me
permitían.
Como
no todo en la vida es color de rosa, he encontrado también en este modelo de
educación, una desventaja enorme con la cual todavía estoy aprendiendo a
convivir: el aislamiento. Al ser un medio donde la interacción social es poca,
y que vengo con un “chip implantado” de educación tradicional, se ha hecho más difícil vencer; no obstante,
es importante destacar que las universidades con esta mediación brindan los
espacios correspondientes como tutorías constantes y reuniones por medios
virtuales, cursos que se pueden ver presencial o semipresencial, bajando así
este nivel de incomunicación, aunque no eliminándolo, y volviendo este
aislamiento un reto para toda mi carrera.
La
educación a distancia esta a la altura de cualquier otra, a pesar de que todos
estos aspectos de este modelo de formación académica, los establezco con
referencia en mi carrera, todavía no me
sentiría con la confianza y la suficiente autodisciplina para estudiar una
carrera como Ingeniería Industrial, Física
o Matemáticas de esta manera, todavía siento un poco de desconfianza en mi, ya que son carreras que si tuve la oportunidad
de ver en el sistema tradicional y
encontré un grado de dificultad bastante alto. De lo que si estoy seguro es que
lo que mueve la educación a distancia es la motivación que la persona tenga
frente a lo que hace, esto es lo que marca la diferencia, igual, como dice el
refrán “la Universidad no hace el estudiante, el estudiante hace la
universidad”, igualmente podríamos
aplicarlo en este caso.
Cierto
día un compañero del trabajo me dijo que
quería estudiar psicología, me consulto
acerca de la universidad a la cual asisto y como podía acomodar sus horarios, le platique que era a distancia y que el
tiempo lo manejaba a su manera; me hizo una pregunta la cual me causo un poco
de gracia: “¿así si se aprende?”; yo le respondí un rotundo si y le argumente
que lo más importante era una gran motivación y desarrollar una buena
autodisciplina, y que el tiempo que dedicara a estudiar fuera valioso y
productivo, que lo demás venia en "carrito". Ahora, ¿qué ha hecho la educación a
distancia por usted?
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